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"La gracia"

Éramos pendejos fanáticos de Rata Blanca, y su guitarrista, Walter Giardino, era nuestro héroe. Cuando la banda se separó, la falta de recitales indujo la extensión ad matinae de la previa: i.e. bebida hasta el orto
 
En esa época fue qu’empezó Angelito a hacer su gracia: “Gui-ta-rrá!… Gui-ta-rrá!…” coreaba el público enardecido. Éramos sus amigos, cierto, pero en esas situaciones la hermandad tenía caprichosa cara de juez y exigía pruebas fieles y terribles: “Gui-ta-rrá!… Gui-ta-rrá!…” continuaba vociferando el pueblo, sacado por una etílica espiritualidad de sábado… Más de una vez pensó el pobre Angelito en alejarse d’esta gente y hacer caso a su madre!
 
Entonces sucedía. Nadie sabe cómo. Angelito se alienaba marioneta de un duende extraplanetario, rebelde, vanidoso, y rocanroleaba frenéticamente el hit “La Leyenda del Hada y el Mago” punteando una guitarra qu’en sus dedos se hacía mágicamente real y salvaje! y qu’en el solo de Giardino ya tenía al Angelito en pleno trance y a nosotros como el estadio de River al palo, gritando el incesante e inolvidable “Gui-ta-rrá!… Gui-ta-rrá!…
 
Una locura: LO-CU-RA
 
Así fue qu’estábamos en el depto de Matute y Angelito estaba anormalmente poseído... tanto qu’encaró hacia la ventana y en pleno “Gui-ta-rrá!… Gui-ta-rrá!…” saltó por el balcón, entregado a los brazos del extático público del estadio!
 
Se hizo mierda. De pedo era un primer piso y lo depositó machucado un árbol en la vereda; roto, aquejado pero vivo. La perplejidad fue un eterno microsegundo: luego bajamos corriendo a buscarlo los más concientes y ese fue el fin del “Gui-ta-rrá”. Nunca más lo hicimos y el grupo se volcó decididamente hacia el noviazgo y el sushi
 
Al poco tiempo Rata Blanca se reunió. Angelito nunca volvió a hacer su gracia, a pesar del otrora impulsivo “Gui-ta-rrá; decía que ya no le salía. Nadie le creía, pero yo no dudaba de su honestidad: el duende había vuelto a su dueño original
 
 
PS: Los derechos de difusión pertenecen al amigo Darío P.

Campión del mundo

«Ahí en La Plata no tené 'lección, viste cómo é... te puede gusta' Boca, Rive', pero d'uno tené que sé: a mí mi tío se lo comían los piojo pero cuando nací me hizo socio del Pincha. El tipo era fanático loco, loco el tipo; si cuando le dijo mi vieja "lo vamo' a bautizá" dijo que ante' tenía que ser del clú. Y así salí, vi'te cómo é... en la foto del bautismo toy así vestido blanco y el loco so'teniendo el carné, pa' que le caiga el agua, vi'te... casi me corrta la cabeza. Y yo n'idea, claro... Despué tenía nueve dié anio y me llevaba mi primo a la cancha y me gustaba, claro, si a lo' nueve dié anio que va'ntender ni siquiera; y me acuerdo... se murió gritando un gol, el loco. Habiamo ido a Peñarol esa ve' por la Libertador era, los cuarto' jugábamo' y terminó el partido y ta-tá, la llamé a mi vieja y me di cuenta en seguida, vi'te cómo é... la voz quebrada, la vieja; el tío prendío a la radio e'taba, y gritó el gol y cayó, redondo, al piso así, pá!... se le rrompieron lo' pulmone' al viejo, gritando el gol, vi'te...
 
Es pa' no cr'erla pero la cuento así, fue así como é...»

- ¿Y ganaron?

«No, qu'íbamo a ganar! Ese equipo no daba ni la vuelta manzana... perdimo 5 a 1, pero empezamo' ganando, y el tío se pensó qu'era campión del mundo; gritó el uno cero, campión del mundo! Porque así digo yo, vi'te cómo é, que así é la vida; un día está y al otro pará el culo pero el tipo murió felí, vi'te cómo é... campión del mundo, del mun
do! te da' cuenta? El tipo nunca s'enteró de nada»

El genio y el estigma

'El Gringo' le dicen porque salió rubio, quizás menos hijo de su madre que del viajero fugaz que la conoció en el boliche del pueblo, que son casi lo mismo: como tantos asentamientos atrás de la Estación, El Foyel se desplegó alrededor de un parador de camioneros. Sin embargo, en esta comunidad de ascendencia popurrí (etnia híbrida, sobre la cual se sabe muy poco) y a diferencia del morocho en las cosmópolis, el pelo rubio y los ojos claros del Gringo no son un estigma [**]
 
Tampoco el hecho de que carece de lucidez asociativa, i. e. inteligencia en la forma más objetiva que quieran. En fin, que el Gringo anda bien de los cromosomas, pero es medio lerdo de la sabiola
 
Todo esto, claro, inocencia urbana, gracia incluso, pero hijaputez siempre del que no está dispuesto a asombrarse. Una vez que lo vi con la mirada diluida, sentado al lado del fuego y callado como siempre, le pregunté a mi interlocutor, con una seña, si el Gringo estaba efectivamente piantado. La respuesta fue
 
- Es qu'el Gringo e' güeno pa' las cuentah... Che Gringo! Cuántos tabloneh tiendría el galpón?
- Como mil, parece
- Veh?
 
Lo que entendí es que, más que un retrasado, el Gringo en el pueblo es un as de las matemáticas o bien un gurú de los presupuestos de obra; o arriesgaría incluso decir qu'el silencio del Gringo se interpreta en el pueblo como una meditación mística o genial, en algún sentido también condenatoria [al que yo reconocí, de hecho, fue a Ireneo Funes, 'el memorioso']
 
La ciudad nos empeña en negar la genialidad: lo primero que hice cuando salí -antes de que me agarrara la noche y el miedo fuera absoluto- fue ir hasta el galpón y contar los tablones
 
Eran 998
 
 
[**] El apodo denotativo de la diferencia no es despectivo en tanto a su perro o caballo favorito el dueño lo llama siempre por su rasgo distintivo: Malacara, Guante, Corbata son nombres basados en 'manchas' sobre la homogeneidad del pelaje
 

La cáscara no se come

 
Pasados los trenes de las 19 se puede viajar sentado, la gente no se atosiga para creer en 5' más de vida y los buhoneros retoman los vagones con la chuchería de turno... Así conseguí sentarme al lado de un tipo cuyo 'hamburguesamiento' rondaba unos terrenales 130 kilos de ancho; y así entró por la otra punta del pasillo un ganapán de rebusque, gritando que no había mejor golosina ni más barata que la que ofrecía en esta "oportunidad". El hecho de que fuese "última semana de promociónnn" confesaba qu'el diario de su fecha de vencimiento ya estaba leído
 
El gordo de al lado se puso loco. Si encontraba un peso se llevaba una promo de 3 dulces dulcecitos. Arañó el fondo de los bolsillos, del abrigo, del pantalón, pero no sacó ni una moneda. El vendedor se acercaba, "tre'porunpèso unamone'a nadamaaah" pero una moneda no aparecía. El gordo me miró eufórico, supongo que para pedirme guita. Ni en pedo. El manoteo de bolsillos se hizo frenético; los dedos no le temblaban, se le sacudían y el mercachifle que venía; "tre'porunpèso, tre'porunpèso última semánaaa"...
 
La sangre le corrió a la bestia por la cara y los ojos se le saltaron como dos huevos de gallina. "Tre'porunpèsooo" se le sacudió el pecho, "última semánaaa! última semánaaa!" El tipo s'estrujó la chaqueta y el corazón con el vendedor a 4 metros, 3 metro' por un pèso y tac!!... El gordo quedó flojo desparramado en la butaca
 
Cuando el dulce le pasó por la cara un hilo de baba le corrió por el costado de la boca. El vendedor pasó y lo vio fatalmente dormido, como tantos otros pasajeros de las 20. Abrió la puerta y repitió sus argumentos en el vagón siguiente
 
"Rica fruta la banana, lástima qu'el carozo sea tan grande" 

Apogeo y caída de la pared movediza

Los viajeros que hayan conocido el antiguo recorrido del 60 "del Bajo" [cuando agarraba R. Sáenz Peña y doblaba en Pizza Cero] recordarán seguramente la parada de Alem y Libertador, desde donde se veía al monstruoso 1114 doblar hacia Tigre por la calle empedrada
 
Esa parada, además de cobijar cada tarde a un grupo de lúcidos colegiales, tenía d'especial algo que vino a citarse hace poco en una conversación y me llenó de nostalgia: allí estaba la famosa "pared movediza" de San Isidro
  
Dicha empalizada oscilaba al estilo tandilense, al que nada tenía qu'envidiarle... Era vox viajeri, por ejemplo, que bajo la pared se ocultaba la misteriosa planilla de horarios del 60, cuyo conocimiento es vedado a los mortales de Beccar, San Fernando y Tigre. Dicha conjura se atribuía a Satán mismo, pues como todos saben el recorrido del 60 termina en el Infierno
 
Otro artificio diabólico movía la parada de lugar sin que sus ocupantes lo notaran. O s'explicaba, d'este modo al menos, el hecho de qu'el chofer nos cobrase el diario y mismo viaje ora $1, ora sólo $0,75
 
Influencias macabras también trajeron el juego y la ruina de varios: mirando hacia la esquina de las pizzerías, se apostaba fuerte sobre a qué línea pertenecería el próximo bondi que asomase. Se pagaron muchos Jorgito y pastillas Punch, amén de que así s'enriquecieron los que ponían fichas al 168. L'aparición del codiciado 60 pagaba por lo menos 7 a 1, pero claro... estaba sujeta a embrujo
 
Años más tarde el del Bajo cambió de recorrido, y donde estaba la pared movediza pusieron una reja metálica. Nadie nunca vio caer la pared
 
Los duendes que copaban la parada se retiraron, hartos de la ignorancia de los apóstatas pasajeros del 168, que mientras esperan lo único que hacen es teclear sus celulares
 
Salú a los compañeros del 60 del Bajo, sección "Recorrido antiguo"

Soda y culebrón

Una vecina abre la puerta al sodero y entre comentarios afloran los rumores localistas: al parecer, una famosísima modelo se ha mudado a la calle Chiclana. Se reparte entre amas de casa la buena nueva; d'ellas a sus hijos y estos a sus amigos. La gente empieza a salir a la calle, los ilusos se compran un perro para pasearlo nomás y así enamorar a la mannequin, de quien la revista Semanario dijo s'encontraba desconsolada, pos-ruptura con un futbolista de Platense.
 
Pero ¿dónde conduce todo esto?... Yo creo qué los soderos son paladines del suspenso: dejan un cajón y una historia, logrando que la curiosidad sembrada se depliegue de manera tal que las próximas informaciones requieran la compra de un cajón o dos. Entonces vendrá el sodero la semana siguiente y, dándole el vuelto a su clienta le dirá con misterio: "no sabe a quién l'entregué dos cajones el otro día"...
 
Así realimenta los vicios chismosos y mantiene la fidelidad de los compradores, que lo reciben cada semana como si fuera a cantar los números de la lotería... Y realmente: el tipo baraja los poderosos naipes de la intriga y las tensiones irresueltas, que tanto apaciguan los culebrones vespertinos. Nuestros conductores televisivos, vedettes y productores; los guionistas y propagandistas; nuestros presidentes y mejores "famosos"... todos empezaron como soderos.
 
Tinelli: sodero.
Menem: sodero.
Ese amigo que pre-vacaciones dice "vamos en mi auto" y nunca cumple: sodero.
Bush: sodero.
Etc, etc: soderos todos.

Rencores transmigratorios

Los defensores de la r'encarnación me han ganado su respeto; no sólo por el cariño que uno pueda tomarle a la negación de la muerte, sino porqu'en el último año he vivido dos episodios que invitan a tomar en serio la cuestión. El primero fue en San Pedro, comiendo un asado...

1. Estábamos en la sobremesa y se arrimó al alambre cercano un grupo de vacas, siempre curiosas, una de las cuales me miraba mal y se parecía a alguien que yo no lograba recordar... Haciendo memoria, el parecido resultó ser a una kiosquera del primario, que siempre detesté porque me vendía sánguches con jamón verde. El tema es que años después yo supe qu'era daltónico, y que la vieja kiosquera había muerto trágicamente un año hace, con lo cual sentí un poco de culpa. Perdón doña Rosita...

2. [Éste es el groso] Me acuerdo de la primer mosca que maté: no me dejaba dormir y prendí la luz a la noche; la ubiqué sobre un pantalón y l'aplasté violentamente con una zapatilla. Pero antes de morir, la mosca m'enfocó sus dosmil ojos y echó una mirada de vendetta que no olvidaré jamás.

Y así recuerdo a esa mosca aniquilada qu'el otro día tomé el 333 en Centenario... Como tenía pocas monedas pedí boleto de $0,75, tras lo cual el chofer me preguntó hasta dónde iba. Cuando lo miré para decirle "a Blanco Encalada" al tipo se le desfiguró la cara; se mordió los labios rencorosamente y con toda la sarna del mundo me dijo "hasta ahí, para vos, ES UN PESO 25!!!", tras lo cual se rió mmuehe-hehe-hehe-ee con espeluznante malicia...
 
Entonces pagué mis deudas con bronca, gastando todas mis monedas para la vuelta. Y fue sentado en el fondo, desde donde vi al chofer, con cuatromil ojos, observándome por todos los espejitos a la vez y disfrutando lo que parecía una venganza de sucio insecto, que identifiqué esa mirada rencorosa y envilecida, la misma d'esa mosca que yo había aplastado con bronca y ahora se cobraba las malditas deudas... Que nunca les pase!!! Para volver a casa tuve que abrir un billete de $20 comprándome un Guaymallén de ciruela y tener monedas...
 
Ya cuando subo a un bondi con muchos espejitos, me da miedo, porque quizás otras moscas he matado, mosquitos, zánganos de la calaña, y están todos ahí, manejando bondis para cobrarme de más y así salvar sus trágicos avatares.

Peligros de la soledad en el bondi

El recorrido de una línea de bondis está determinado por las fuerzas parapsicológicas del conjunto de los pasajeros: el chofer no es más que un médium que canaliza las proyecciones de los viajeros, cuyos destinos d'exacta regularidad hacen que cada línea mantenga su recorrido singular.
 
Por eso es espeluznante quedar solo en un colectivo: el chofer y vos. Para colmo a veces no estás muy seguro del recorrido, te ponés dubitativo y el chofer-médium te deja en el lugar de tus peores miedos. Más de un pasajero solitario ha confesado que un 60 de cartel desconocido lo llevó hasta el mismísimo Infierno... Un niño terminó, de manera terrible, hallando el oculto paradero del renombrado "El Cuco".
 
A mí me pasó, por ejemplo, quedar solo en el 707 verde, un sábado a la mañana.
 
El chofer no decía nada y al parecer yo transmitía bien el recorrido. Pero sucedió entonces qu'en la parada de Rolón y José Ingenieros subió un grupo de brujas complotadas. Al chofer lo miraron de reojo y ellas se dispusieron premeditadamente en los diferentes asientos. Desde allí confabularon místicamente para obligar al chofer-médium a cambiar su recorrido, con lo cual la unidad dobló en la calle Alto Perú y luego agarró Lonardi...
 
Yo estaba aterrado y pensé en tirarme por la ventana, pero de pronto las viejas se pararon, tocaron timbre y la unidad se detuvo... en la puerta de una verdulería, brujas pajeras!!! Usaban un bondi vacío para ir a donde querían!!! Por suerte, cuando bajaron y se cerró la puerta, el bondi arrancó de vuelta y tomó su recorrido normal.
 
Pero el susto me lo pegué, carajo.

Crueldades patagónicas

La suerte de viajar viene acompañada siempre de toda una miríada de peripecias que adornan el pasaje sorprendentemente. Entre ellas lo que tiene que ver con el baño, dado que costumbre de semejante humanidad se adapta innegablemente a los pormerores tanto del traslado como de las peculiaridades geoculturales de la zona. Y si no, que quien haya viajado en avión me diga que no se sorprendió al tirar la cadena en pleno vuelo... Schap! Es poderosísima.
 
Quiero referirme empero al uso del bidé en la Patagonia, porque ignorar las heladas fuentes de la cordillera, de donde se nutren las canillas, puede llegar a propinar al viajero una mala sorpresa. O sea, que lo qu'en la cuenca del Paraná tropical es lujo, en los bidés meriodionales es tortura cruel, dejando la raja del turista realmente frapé. Y esto debería agregarse a las guías donde el pajuerano visitante s'entera de nuestras regiones, pues el aviso del bidé sureño es homólogo a l'advertencia de qu'en el hemisferio norte el agüita del inodoro gira en sentido contrario.
 
Gesto huésped y noblísimo, así como debería saberse que si te tira la cadena volando justo sobre la línea del Ecuador, el toilette explota.

Herejía contemporánea

Ustedes saben que cualquier persona puede fumar y tomar whisky, pero qu'esos mismos gustos son inaceptables en un cura. Los curas no fuman ni toman whisky, los curas tienen prohibido decir malapalabras y muchas otras cosas que nosotros sí pero ellos no, porque pasa a ser pecado.
 
Bueno, resulta qu'el otro día en el Coto había uno haciendo la fila de la caja... En eso una señorona qu'estaba delante se da vuelta y lo interroga:
 
- "¿Para qué quiere tanta grasa?"
 
Efectivamente, el cura llevaba en su changuito varios paquetes de grasa bovina.
 
- "Para hacer tortafritas..."
 
Pero la explicación no bastó: la mujer se dio vuelta con gesto consternado; a su parecer, la idea de que los curas comen grasa representa un tabú terrible. ¿Será posible? ¿El Papa los deja? ¿Qué comen los curas? ¿Realmente van al supermercado? ¿Se sacan la sotana para mear, o sólo pueden mear en letrina?...
 
Misterios y más misterios... ¿Pueden ver tele? ¿Los dejan ver la tanda? ¿Come grasa? ¿No se da cuenta qu'es pecado?

El famoso chofer-ardilla

Los choferes de bondi que más rápido manejan son los gordos más rollizos, logrando incluso que la unidad despegue momentáneamente del suelo y "vuele". Esto se debe, a mi parecer, a que los dichos choferes son una evolución no clasificada de ardillas voladoras; gigantes, claro está... ergo privadas d'esos saltos paracaidísticos que le merecen a sus parientes más pequeños las alegorías pterotípicas.
 
Me baso en el siguiente planteo, sosteniendo qu'es un error muy necio ponerle a cualquier ser animado un difraz humano: si estirásemos a un chofer rollizo entenderíamos que posee las mismas 'alas' que una ardilla voladora, a saber, pliegos de piel que al alzar los brazos se convierten en verdaderos 'flaps' o velámenes. 
 
Insisto por eso en que para un mejor conocimiento del instinto velocístico de los choferes de línea debemos clasificarlos dentro del reino animal; ni siquiera en la cadena evolutiva de los homínidos, como podría pensarse por efecto engañoso de la camisa celeste. L'ardilla voladora es un bicho rapidísimo, aspecto que refleja, a las claras, la presteza con la qu'el chofer mete acelerador; suerte de reflejo psicofósil de una agilidad natural, perdida en el proceso darwiniano...
 
Pero el debate está abierto, con lo cual admito que puede haber otras teorías. He oído también de choferes-cocodrilo en el 60 y otra suerte de alimañas monstruosas al volante del 21 a Puente de la Noria. A no ser por estos detalles, la verdad, la ciudad es tristísima...

Enanos marqueros

Soy de la teoría de que compramos marquitas para poseer cierta identidad que no podemos crear con nuestras propias capacidades discursivas, amén de que las herramientas básicas se aprenden -años más, años menos- antes de 4° o 5° grado de la escuela primaria. Sea: que nos engatuza la idea de acceder a un objetito que nos permite ser/hacer/decir lo qu'en realidad somos incapaces de ser/hacer/decir.
 
Consecuentemente, en el ámbito de la esquizofrenia actual, el que logre inventar algo que se adecue a esta lógica delirante y formadora de imbéciles tiene mercado seguro.
 
Por eso busco socio para la creación de una marca de ropa de básquet para enanos. Dado qu'el enano medio es cuasi-naturalmente incompetente intentando meter una bola del tamaño de la mitad de su cuerpo en un aro a más de 2.5m de altura, la chance que tenga de disfrazarse para pretender que no hay distancia entre él y Michael Jordan valdrá oro.
 
Y digo el básquet porque ha cobrado una altura que lo hace automáticamente discriminatorio: tanto largo y lungo en la NBA, al final somos todos enanos.

El hombre-cigarra

Quizás alguien identifique hoy a este famoso ciclista de la zona, un pibe más bien morochón que pedalea a toda hora por la zona de Beccar y el centro sanisidrense. En ese trayecto te lo encontrás sí o si, yendo en una dirección o la otra. Fuera de joda, es MUY conocido: desde la vereda lo saluda todo tipo de gente y -faltaba más- acumuló notoria fama entre las histéricas jovencitas de un colegio privado.
 
Estamos claramente ante uno d'esos típicos personajes zonales, parte del bestiario de seres vistos pero desconocidos por todos, cuya aparición y destino son completamente misteriosos. Aquí éste recibe apodos como "el limado de la bici", "pedalero", etcétera. Pero yo quiero concentrarme en una terna de hechos que hasta ahora no he mencionado:
 
1) NUNCA se detiene, aunque las mejores colegialas le griten y meneen la mano para conocerlo.
2) Así hagan 40°C, el pibe viste una chaqueta que cubre el asiento de la bici y casi toca la rueda.  
3) Siempre cuelga del manubrio una bolsa de Coto.
 
Mi hipótesis es que se trata de un hombre-cigarra (homo cicarrus), que poseyendo esa deformidad estigmática tiene miedo de que al parar se revele su condición (sobre todo ante el increíble público femenino que posee)... Por su parte, la chaqueta infaltable cumpliría la función de tapar sus alas de insecto, y el uso constante de la bicicleta ocultaría su capacidad voladora, que consideraríamos igualmente discriminatoria. Por fin, sus idasvuelta con la omnipresente bolsa de Coto enganchada en el manubrio (y sobre todo en esta época del año) indicaría que s'encuentra en pleno acopio de víveres pre-hibernación.
 
No lo digo por nada... el otro día iba a la estación en bici y el hombre-cigarra pedaleaba adelante mío. Él no me veía y miré cuidadosamente su rodado: las ruedas giraban en el aire.

"No me peguen, soy Giordano"

Seguramente estén al tanto de las vacas "artísticas" que pusieron en Puerto Madero. Y tal vez sepan que ni 24hs duraron sin ser víctimas de "actos vandálicos"; la semana pasada salió la nota. La seguridad de la exposición de "arte público" estaba a cargo de Prefectura, que -dice el diario- iba a reforzar la vigilancia para que la gente no se afanara más partes.
 
Sin embargo, el colmo de la imbecilidad era la propuesta de poner carteles que indicasen que "SE TRATA DE OBRAS DE ARTE". Por favorrr... Hemos pensado en tres posibles negligencias para la necesidad d'esos carteles aclaratorios:
 
1) La de la malpaga Prefectura, que habiendo intentado morfarse un costillar notó qu'era plástico y ahora pondrá letreros explicando qu'es arte.
2) La del sr. Coto, que no pudiendo vender la carne al precio que quiere decidió remediar las pérdidas subastando vacas artísticas.
3) La de los artistas, fracasados cuya obra no puede mostrar por sí sola un mínimo de verdad creativa (de hecho, los artistas necesitaron explicar que se trataba de arte y los espectadores necesitaron "crear" sobre ellas).
 
Creo qu'el hecho es comparable a la paliza que le pegaron a Giordano hace unos años, qu'el peluca se defendió acuñando su frase más famosa. Mirá si habrá gente que cava su fosa... tanto Giordano como los artistas necesitaron aclarar su cualidad de "intocables". Al final terminan confesando su mentira.
 
      - "¿Ma' qué vaca artíssstica? Essssto e' arte público, papá!!!"
 
Y zácate... le afanan un cacho. 

Mitos del Paraná

Presento la siguiente hipótesis habiendo recorrido recientemente las ciudades de Rosario (Santa Fe) y Paraná (Entre Ríos): el río Paraná divide a la mujer en dos ginotipos, como si a fuerza de sostener las vicisitudes de la histera obligara a las minas de cada orilla a ser sólo parcialmente hermosas.
 
Se dice de las rosarinas que son de lo más lindo del país. Priman allí las siluetas equilibradas de frente y perfil, esbeltas, magras varias, pero mujeres todas con hombros perfectos para sostener con elegancia la generosidad casi ubicua de lo que a tetas se refiere. A la tarde salen a correr por la costanera y el crepúsculo logra recortar siluetas admirables en movimiento.
 
En Paraná, en cambio, el ginotipo se vuelca a la "botellita", con más ausencia de pechochas en detrimento de caderas pronunciadas por aquí y allá. La exhuberancia trasera y la tez recuerdan Ipanema. La ausencia de tetas, sin embargo, alcanza niveles públicos y preocupa al municipio: el último intendente importó diezmiles de pechugonas para estimular el arribo de turistas. Y hay otra maldición: la negligencia con la que se avocan a su embellecimiento.
 
Creo entonces que la creación mítica del río Paraná narraría la separación de uno y otro ginotipo, acaso provocada por un ser divino andromorfo, que celoso de que los mortales pudieran poseer una mujer perfecta decidió dividirla en tetas y culos de un lado y otro del río. Eso; o si no que la xenofobia rosarina jamás se bancaría que un mulatón brasileiro le ponga las manos encima.
 
Dejo el tema abierto a la opinión de otros viajeros.

La reina cebollita

Recorrer Mendoza en tiempos de la Fiesta de la Vendimia puede ser glorioso, sea porque en las plazas sale vino de las fuentes o porque es época de calor y las mujeres afilan el escote (hechos qu'empero no aplacan la desidia de los taxistas, que son unos hijosconcha).
 
Nada supera, sin embargo, la movida en torno a la Reina de la Vendimia, que puede resultar de lo más espeluznante: los jueces votan ebrios pasados, embebidos de la naturaleza de la Fiesta, donde la debacanal no aguza la mirada ni el mínimo criterio moral/ estético. Se corona a una adolescente con una insípida cara de muñeca, tirando a feúcha, que la posteridad conocerá como Natalia III y pasará a adornar las vidrieras de las farmacias. Al menos hasta que la foto se ponga vieja o merme el flujo de la clientela.
 
Hasta aquí el turismo, claro; pero no hay que contentarse con esa payasada. Basta madrugar el domingo posterior al parafernálico montaje de la Fiesta "oficial", para ver no sólo las monas en la plaza, sino la más magnífica neologización de una de las celebraciones más antiguas de la humanidad: el desfile de la Reina de la Vendimia GAY, que atraviesa Plaza España seguida de todo un séquito de glamorosos mariquitas. [No me sorprende el hecho de qu'el gay más mujercita tome la estética metrosexual (teóricamente "masculina").]
 
La Reina es un travesti de 1,85, puesto un vestido rosa con lunares blancos, además de unas tetas bárbaras. Sus corifeos le repiten "Mariela, sos la más linda; el año que viene ganamos", comentando entre ellos frases panegiristas, como "mirá, está hermosa"; le sacan fotos y más fotos. Pero el gesto de Mariela es triste, resignado: perdió. A pesar de las tetas, la simpatía, el coraje (claro, los h...) y la banca estimulante de sus fans.
 
En seguida el grupo de maricas continúa su desfile y desaparece hasta el año que viene, siguiendo a una Mariela sin corona, al borde del llanto, que tendrá que esperar para estar en la vidriera de la farmacia.

Los tristes bohemios

El otro día terminé harto y puteando por la falta de ideas guionísticas de ciertos dramaturgos... Hablo de cine y teatro, e incluyo también espectáculos como De la Guarda o "Fuerza Bruta".
 
A lo que voy es qu'esta gente no se cansa de repetir la idea de que los hombres solos, tristes e insatisfechos se visten de traje y laburan en una oficina; además de sumar a la categoría "usa traje" a todo tipo de hipócritas, rantamplanes o zanguangos. ¿Qué pasa, viejo? Parece al ir a ver sus obras que ponerse una corbata conlleva una miseria anímica propensa al suicidio...
 
Yo estoy aburrido d'este estereotipo insulso: conozco mucha gente que usa traje vive aceptablemente feliz. Por eso estoy dispuesto a guionar la obra "Los tristes tristes bohemios", que constará de una coreografía de directores teatrales barbudos y desprolijos hundidos en la más profunda angustia, imaginando en pleno desconsuelo que sus penas no son suyas o la culpa es de otro.
 
A la salida se venderán trajes y bolsitos de vicuña, después de lo cual se desate, quizás, una terrible pelea.

Fortuiciones de la rinoceronte

Dígase que fortuiciones es un término recientemente inventado: 'cosas, sucesos fortuitos'; y que "rinoceronte" se debe a una brutal mamífera qu'el otro día vi en el C&A de Unicenter.
 
Yo hacía tranquilamente la cola de la caja, furioso por tener que garpar ropa pero bien dispuesto a no afanarla, cuando a una de las vendededoras del local se le plantó semejante bestia africana, rumiando chicle y sacando, poniendo y mirando de su bolsa una jugadísima bombachita... Claro: la vendedora l'explicaba que por cuestiones higiénicas la ropa interior no podía cambiarse ni era posible un reintegro, mientras la enorme mamífera le repetía que su marido había pifiado el talle del regalo y que no había ni soñado intentar calzarse esa cosa minúscula.
 
La situación de queja no me sorprendía tanto como pensar que la fiera colosal tenía quien la sirviera o imaginármela con chabomba cavada, y deduje inmediatamente que se trataba de una rinoceronte, por ser estas bestias de la sabana famosas por los poderes afrodisíacos de su cuerno y por su carácter irascible. Tuve miedo, incluso, de que le diera una cornada mortal a la pobre vendedora.
 
En fin: no sé cómo terminó la historia; quizás los insultivos desahogos finales los ligaron sendos maridos [de la vendedora y la rinoceronte]. Yo me fui cuanto antes, con mis soquetes nuevos y contento. A veces conviene hacerse el boludo.

Los santos gatos

Chiclana puede ser una calle como otras, pero es innegable que siempre anda pasando algo (el tiempo, claro): la gata de la esquina tuvo cría. Y ¡ojo! No s'engañen ante la aparente irrelevancia de esto, porque aquí los gatos son santos y ante los santos respeto, porque son voladores y nosotros no...
 
Sucede que cuando los gatos salen del baldío (una selva, la verdad) los vecinos se acercan para dejarles ofrendas de leche, puré, pescado, carne... y en secreto pedirles dormir en paz, que los monstruos no caguen la vereda, al gran pueblo argentino salud, que baje el precio del boga o verdura otra cualquiera... Luego el santo minino acepta morfándose el regalo y vuelve al matorral oscuro, desde donde con amable desvelo cuidará los pedidos del vecino...
 
Por su parte, la gente entra en casa y la penumbra oscura del sueño entregado a la simbólica vigilancia del gato. Y sospecho qu'esto pasa en todos lados, porque el humano le tuvo siempre miedo a los tugurios del Misterio y basta salir sábado a la noche para ver que innegable e interesantemente, para paliar la oscuridad, todos andan aferrados a algún fetiche.